La falta de agua, los suelos salinos, las bajas y altas temperaturas, las plagas y enfermedades son las situaciones adversas que afectan el desarrollo y el rendimiento de los cultivos.
Consideramos estrés a cualquier factor ambiental que altere las condiciones óptimas de los cultivos, afectando su respuesta bioquímica y fisiológica.
El estrés altera la calidad de los cultivos impidiéndoles alcanzar su máximo rendimiento, mientras provoca daños y lesiones. El estrés genera un impacto económico negativo, alterando el desarrollo y la rentabilidad.